¡Porque comer me provoca placer!

En mi caso, no se trata solo de ese gran sabor que tiene nuestra comida, bien condimentada y preparada con calle, con tradición, se trata de recuerdos, de la infancia, de la abuelita Julia con sus ollas grandes, la infaltable sopa del día y la puerta siempre abierta para que quien quisiera viniera a probar el menú del día.
Porque cuando era pequeña en la casa de mi abuela se celebraban todos los cumpleaños, días festivos y fechas sin importancia, sólo por estar en familia disfrutando de un escabeche con ensalada rusa de entrada, o un picante de cuy con papas huayro, o una papa a la huancaína con un arroz con pollo.
Es por todo lo que se genera alrededor de un buffet criollo, por la nostalgia de no tener un ceviche o un ají de gallina cuando estamos lejos, por los recuerdos de mi infancia, por las reuniones con plato de entrada, de fondo y sopa y si había #yapa mejor.
Porque alrededor de una mesa se resuelven problemas, se superan conflictos, se encuentran soluciones y se liman asperezas. Porque cuando complaces el paladar y el hambre de una persona lo haces feliz.
Y si quiero sacar pecho por lo nuestro, diría: “porque nuestra comida es tan variada y llena de creatividad que me dará contenido para muchos artículos en los que intentaré transmitir todo lo que a su vez la comida me transmita”.
Porque las nuevas generaciones no pierdan la tradición, que aprendan a combinar lo rico y los saludable y no reemplacen la verdadera alimentación con sustitutos que solo les genera ansiedad.
Porque hay para todos los gustos y bolsillos