
Cuando decidí empezar a escribir un blog, podría haber elegido algo relacionado a mi carrera de Marketing y lo que está tan de moda, Marketing Digital, que además me llevo a la creación de un blog, o tal vez podría escribir algo que tenga que ver con el nuevo rol de la mujer empoderada, luchadora y que ahora puede lograr lo que se proponga. Temas hay miles, relaciones de pareja (en este momento de mi vida, hubiera tenido que gastar muchos Kleenex), amistad y como lo hijos te quitan a tus amigas, los nuevos 40’s, emprendedoras, o uno de esos temas que hacen encender los corazones y el alma de las masas.
Sin embargo, pensé en que debía ser algo que me haga feliz y que no genere controversias, ni toque los puntos sensibles de las personas de manera negativa, un tema que me ayude a relajarme, a sacarme de la realidad por un momento.
Inmediatamente vino a mi mente uno de mis placeres culposos más grandes y que jamás me permitirá usar esos vestidos elasticados y super entallados, que muestran todas las «imperfecciones» del maravilloso cuerpo humano, la deliciosa comida, y mejor aún, la #ComidaPeruana.
Cuando pienso en comer, me pongo feliz, salvo en esos días en que quieres reducir algunos centímetros porque quieres verte mejor en una determinada prenda, o en la playa y sabes que el arrocito con el juguito del guiso o el pan con chicharrón deben esperar para después.
Nunca fui amante de cocinar, pero si de comer rico y al ser la única nieta de una familia «tradicional», debía ayudar en vacaciones, para «aprender» al menos a hacer arroz, que finalmente, después de muchas ollas quemadas aprendí y sin la olla arrocera, que en esa época no era popular en la gran Lima. Pero como dicen por allí, «la necesidad obliga» y cuando cambié mi estado civil (por primera vez) y me mudé, tuve que aprender a cocinar desde un salpicón de pollo hasta una rica pachamanca a la olla que fue ovacionada, por mi familia obviamente.
Cuando hablamos de comida, nos vienen muchos sabores, olores, ingredientes, recetas a la mente, es decir, se estimulan todos nuestros sentidos. Es inevitable recordar dónde, cuándo y cómo saboreamos uno de esos platos que nos enorgullecen cuando los vemos premiados por los grades jurados y paladares internacionales.
En este blog escribiré de comida, pero no de como prepararla, porque ciertamente no soy una chef y tampoco es mi objetivo, creo que yo soy como una espectadora del talento, creatividad y desenvolvimiento de los artistas de la cocina, que no solo con los famosos cocineros de la TV o de algún restaurante de renombre, sino también mi abuelita, que con su sazón atraía a propios y extraños a la casa, mis tías que tienen unas manos maravillosas, mi amiga @Rosemaryruizsa que nació con ese don y mi mami que cuando quiere engreírnos prepara un plato diferente para cada uno, ¡una capa!.
Disfrutaremos en este viaje a través de la maravillosa comida, de las emociones y sensaciones de placer a las que nuestra inigualable e incomparable comida peruana, que cada día gana más fans en el mundo, nos tiene acostumbrados.